El deterioro
ambiental ha puesto en marcha diferentes “alternativas” para combatir
y contrarrestar los efectos del Cambio Climático Global, el caso de los bonos
de carbono es susceptible debido a las situaciones que presentan en su
planeación y ejecución, los bonos de carbono representan un negocio para las
empresas que bajo una falsa intención de “responsabilidad ambiental” pretenden
capitalizar procesos de captación de CO2.
Los bonos
de carbono “son un mecanismo internacional de descontaminación para
reducir las emisiones contaminantes al medio ambiente, es uno de los tres
grandes mecanismos propuestos en el Protocolo de Kioto para la reducción de
emisiones causantes del calentamiento global o efecto invernadero GEI o también
llamados gases de efecto invernadero.
El sistema
de certificados de bonos de carbonos es una política promocionada por
la Unión Europea para enfrentar los retos del cambio climático, además es un
instrumento para reducir emisiones de gases de efecto invernadero en el sector
industrial.
Es
decir, la capitalización de la captación de carbono se deriva
por los procesos de fotosíntesis, los árboles necesitan dióxido de carbono para
producir su alimento y oxígeno, necesario para la vida, los bosques representan
pulmones enormes de manera natural la desforestación es una amenaza para la
producción de oxígeno, los bonos de carbono plantean forestar con determinadas
especies y paquetes tecnológicos, lo que conlleva al uso de especies
comerciales de árboles, o plantación de cultivos comerciales, uso de
tecnificación, fertilizantes, pesticidas y fumigadores, quienes contaminan los
ríos, lagos, cuencas de las regiones, erosión de suelos.
Los
limitantes originan problemas serios; en primera los proyectos se establecen para fomentar
la reforestación está en manos de empresas que persiguen el excedente
económico, es decir el pago de los servicios ambientales pero
con un enfoque empresarial, ya que las plantaciones de especies masivas son
para aprovechamiento forestal, por ejemplo reforestar con árboles de maderas
preciosas, lo cual indica que en un periodo de tiempo (12 – 15 años) esos
árboles serán talados para aprovecharse aunado a todo el carbono captado en las
plantaciones, en segundo punto tenemos que los incentivos de reforestación
provienen del régimen político, el gobierno convoca mediante planes y proyectos
la idea de negocio por medio de los “bonos de carbono”, visto que no se habla
de una práctica sostenible sino una explotación maderable orquestada por
empresas que presuntamente pretenden redimir sus índices de contaminación, pero
comercializan los bonos de carbono que en realidad no cubren los daños al medio
ambiente.
El sistema
de captación de bonos también es visto como un derecho a emitir CO2 ,
visto como un bien canjeable y con un precio establecido en el mercado, la
transacción de los bonos de carbono representar el derecho a emitir alrededor
de una tonelada de dióxido de carbono,por lo tanto, beneficia a empresas que no
emiten o disminuyen la emisión y haciendo pagar a las que emiten más de lo
permitido, se reconoce que es un sistema difícil de auditar y controlar, ya que
muchas empresas falsean su número de emisiones y los bonos de carbono no
coinciden con las emisiones reales, aparte de que responsabiliza a las grandes
industrias, los sectores de transporte y la ganadería quedan fuera lo los bonos
de carbono.
La Reducción
de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD) es
un programa que supone crear un mercado basado en la capacidad de absorción de
carbono de los árboles, en cambio, no ha considerado las comunidades
indígenas que habitan en los bosques y sobreviven gracias a ellos, el mercado
de carbonos no pretende reducir las emisiones de contaminantes, sino atender las
demandas de económicas con la capitalización de los bosques por medio de las
plantaciones desprotegiendo a los habitantes y sobre todo a los ecosistemas se
enfrentaran a deterioros y perturbación por la intensificación de la capacidad
de absorción de carbono, las industrias en realidad no reducen sus emisiones de
gases de efecto invernadero ni tampoco mejoran las condiciones de los bosques
con la forestación, los bosques tienen valor de mercado si se mantienen
intactos.

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